VINCULACIONES

Cartel Trabajadoras sexuales. Pegada de carteles

Pegada de carteles. Pegada de carteles en la ciudad de Castellón. El objetivo es sacar a la esfera pública un cartel que reflexione sobre alguna de las problemáticas actuales de la prostitución como puede ser la realización de sexo sin protección. Esta pegada se realizó al inicio de la propuesta que estamos presentado. Se realizan 750 ejemplares. Medidas de los carteles 90 x 65 cm a dos tintas.

precariedad copia

“Hay 400.000 prostitutas en España. Un millón de clientes cada fin de semana. La mayoría de ellos son hombres casados. Un hombre se gasta unos 100 euros en una prostituta cada fin de semana. La prostitutas se exponen al maltrato de la sociedad. El cliente no quiere utilizar preservativo. El 90% de las prostitutas españolas son inmigrantes y viene a España engañadas”. De un programa de televisión.

La realización de este cartel se ha llevado a cabo, conjuntamente, con CASDA, Asociación Ciudadana contra el Sida de Castellón. Esta asociación, la única que existe en la ciudad que se dedica, íntegramente, al trabajo con personas VIH positivas, se ocupa de distintos ámbitos en los que esta problemática influye. Entre sus actividades está el Programa de Educación para la Salud de las Trabajadoras Sexuales, el Grupo de Ayuda Mutua y el Programa de hombres que tienen sexo con hombres.

Una vez realizadas las primeras reuniones de contacto y explicación del proyecto, se decidieron realizar dos vinculaciones con esta asociación: un cartel y una valla publicitaria. El cartel pensamos que debíamos enfocarlo a las problemáticas que tienen las trabajadoras sexuales. Tanto Manuel de Gregorio, Presidente de la asociación, como María José Calera, Psicóloga, estuvieron de acuerdo en que realizáramos este cartel y decidimos hacerlo en colaboración con Eva Sánchez y Ruth López, Trabajadoras sociales del Programa de Educación para la Salud de las Trabajadoras Sexuales que, entre otras cosas, realiza un reparto de condones y ofrecen asistencia y servicios en los caminos rurales en los cuales realizan su trabajo las trabajadoras sexuales, con una periodicidad de tres días a la semana, en horario de mañana y tarde.

La metodología de trabajo utilizada, para la elaboración de este cartel, se estructuró a partir de una cuestión táctica fundamental: yo debía, antes que nada, conocer a fondo el programa y tener experiencia de campo. Esta experiencia y las reuniones con las dos Trabajadoras sociales, fueron las que nos permitieron elaborar los conceptos necesarios para realizar esta vinculación. Más allá de esto, no se aplicó una estructura metodológica proyectual preestablecida, sino que fuimos trabajando a partir de los resultados que en cada encuentro y en cada experiencia, íbamos obteniendo. Aplicamos lo que podríamos denominar estructura metodológica intuitiva, cercana a las teorías de la inteligencia intuitiva.

Tras la primera reunión del equipo que íbamos a realizar el cartel, decidimos que éste no debía de ir dirigido a las trabajadoras sexuales, sino a sus clientes. Indudablemente el tema que debíamos tratar era el uso del preservativo, algo que, según las trabajadoras sociales, las prostitutas tienen muy claro que deben usarlo, entre otras cosas, porque están haciendo un trabajo que consideran temporal, y no quieren consecuencias para la próxima “vida” que esperan tener. Un tema que encontramos importante, y que podría convertirse en el lema del cartel, era que los clientes no se aprovecharan de la precariedad de estas trabajadoras, la mayoría mujeres jóvenes procedentes de África Subsahariana y de Rumania, obligándolas a realizar su trabajo sin preservativo, a cambio de más dinero. Muchas de ellas mantienen a sus familias en sus países de origen y este dinero de más, es una proposición a la cual algunas veces no pueden renunciar. Hay que tener en cuenta que un servicio cuesta 20 euros con preservativo y los clientes llegan a ofrecer 50, si se prescinde de éste.

Un elemento de discusión importante fue el que propusieron las trabajadoras sociales como condición para la realización del cartel: que en éste no apareciera escrita la palabra Sida. Su planteamiento era irrebatible: algunas señales de tráfico, que se encuentran en los caminos rurales donde trabajan las prostitutas, habían sido objeto de pintadas con la palabra Sida, subrayada por una flecha que indicaba la dirección de la zona en la que éstas se encuentran, aludiendo, por tanto, a que allí se encontraba un foco de infección transmitido por las trabajadoras sexuales. Estas mujeres tienen tanto miedo al Sida como a la palabra Sida. Verse señaladas por este término puede implicar no realizar tantos servicios como cualquier otra compañera. La competencia en esta zona de prostitución es feroz. Paradójicamente, estas mujeres no transmiten el Sida si su trabajo lo realizan con preservativo, pero como ya hemos visto, muchos clientes prefieren hacerlo sin usarlo.

Para poder tener la certeza de que el cartel sería bien recibido por las trabajadoras sexuales, ya que entre nuestros planes estaba pegar carteles por su zona de trabajo, se les comentó la propuesta, aprovechando una actividad del programa, que consiste en visitarlas a los lugares donde trabajan para ofrecerles preservativos, consejo y ayuda sanitaria. Mientras se hacía el reparto, les comentamos la iniciativa para ver qué pensaban de ella, y algunas se mostraron de acuerdo. A otras, simplemente, no les interesaba.

En una de las reuniones que manteníamos les planteé, a las Trabajadoras sociales, la posibilidad de realizar otro pequeño proyecto, que consistía en la edición de una tarjeta, como las que se utilizan para dar la dirección, con el objetivo de que las trabajadoras sexuales las entregaran a sus clientes después del servicio realizado. En esta tarjeta se recomendaría la utilización del preservativo como garantía de salud, tanto para ellas como para ellos. A Eva y a Ruth les pareció un proyecto inviable. Ellas me aseguraron que las trabajadoras sexuales no repartirían la tarjeta a sus clientes. Las causas que esgrimieron fueron que estas mujeres no realizarían una acción de este tipo, por el riesgo que implicaría perder a un cliente, además del miedo que tienen a sus proxenetas. Este proyecto, inviable por ahora, demuestra, una vez más, la desigualdad que tiene la mujer a la hora de negociar cómo deben ser sus prácticas sexuales con un hombre, prácticas que están basadas, en este caso, en un contrato de servicios, y no en una relación sentimental en la que la negociación muchas veces es más difícil.

Las primeras conclusiones a las que llegamos para diseñar el texto del cartel dieron como resultado:
-No te importa si pasan frío o calor. No te importa de dónde vienen, ni por qué lo hacen. No te importa quién las obliga.
-No te importa que su trabajo siga estando mal visto. Lo único que te importa es tu propio desahogo
-No les pagues más para que hagan su trabajo sin condón.
-No te aproveches de su precariedad.
-Implícate en la salud de las trabajadoras sexuales.
-La salud de las trabajadoras sexuales depende de ti.

Finalmente, decidimos que lo más efectivo sería que pegáramos los carteles en las calles de Castellón, haciendo evidente este problema en el espacio público.